La Celiaquía en la edad adulta

La celiaquía es una intolerancia alimentaria, en concreto al gluten, que suele diagnosticarse durante la infancia; sin embargo, este trastorno puede aparecer a cualquier edad porque su origen se encuentra en que el sistema inmune del paciente reacciona frente al gluten, y esto puede ocurrir en cualquier momento de la vida, incluso en la tercera edad.

 

El problema es que, como advierten los especialistas, el diagnóstico de celiaquía es más difícil cuando el paciente es adulto porque los síntomas suelen ser más leves o inespecíficos que en el caso de los niños. En los adultos, como explica la Dra. María Esteve, experta en celiaquía, a veces los síntomas se confunden con los del síndrome de intestino irritable.

 

Y es que durante años se consideró a la celiaquía una enfermedad propia de la edad pediátrica porque se desconocía que podía presentarse también durante la edad adulta. Actualmente se estima que este trastorno afecta a una de cada 200 personas de la población general, aunque en la infancia la incidencia es mayor, ya que uno de cada 80 niños son celíacos. Además, y como ha ocurrido con otras alergias e intolerancias, la celiaquía también está aumentando su incidencia.

 

Por el momento se desconocen las causas por las que el sistema inmune de los celíacos reacciona ante la presencia de gluten, y el único tratamiento de la celiaquía disponible es seguir una dieta totalmente exenta de gluten, aunque la Dra, Esteve señala que se están llevando a cabo investigaciones con el objetivo de desarrollar fármacos que sean capaces de revertir la respuesta inmunológica de estos pacientes.

Síntomas de la celiaquía

 

Los síntomas de la enfermedad celiaca son numerosos y variados, y pueden cambiar considerablemente de una persona a otra. En los menores de dos años, por ejemplo, es habitual que estén irritables, que tengan náuseas, vómitos y diarreas, y que su peso y desarrollo físico sea menor del esperado para su edad.

 

Los adultos, por el contrario, suelen presentar fatiga, molestias abdominales (dolor, distensión, meteorismo) y anemia.

 

 

Las manifestaciones más características de la enfermedad celíaca son:

  • Diarrea.
  • Pérdida de peso.
  • Anemia.
  • Deposiciones frecuentes, blandas, grasientas, pálidas y pestilentes.
  • Dolor abdominal.
  • Hinchazón, gases, indigestión.
  • Cambio de carácter.
  • Dolores de huesos y articulaciones.
  • Calambres musculares.
  • Fatiga.
  • Depresión.
  • Retraso de crecimiento en los niños.
  • Úlceras bucales.
  • Vómitos y estreñimiento.
  • Menstruaciones irregulares.
  • Uñas frágiles, pérdida de cabello.

Tratamiento de la celiaquía

 

El tratamiento de la celiaquía consiste en seguir una dieta estricta libre de gluten de por vida. Esto va a permitir una recuperación de las vellosidades intestinales, que volverán a tener un tamaño normal. Una vez que se ha eliminado el gluten de la dieta, puede apreciarse una mejoría de los síntomas en un par de semanas, y en unos meses el paciente consigue un buen estado nutricional, pero pueden pasar dos años hasta que las biopsias de duodeno sean completamente normales.  

 

Evolución de la celiaquía

 

Una vez que la persona sigue un tratamiento mediante una dieta estricta exenta de gluten puede llevar una vida normal, larga y saludable, siempre y cuando no haya sufrido un daño irreversible antes de que se le diagnosticase la enfermedad.

 

Es muy importante que los celíacos presten atención a los alimentos que consumen, ya que entre el 70 y el 80% de los productos alimenticios manufacturados contienen gluten. Esto se debe a que el gluten se emplea en la elaboración de conservantes, espesantes, colorantes, aromas y condimentos y, por lo tanto, puede estar presente en salsas, sopas, fiambres, rebozados, conservas,  etc.

 

Complicaciones de la celiaquía

 

Los celíacos que no sigan estrictamente una dieta sin gluten o abandonen el tratamiento, pueden sufrir complicaciones que pueden llegar a ser mortales. Se pueden desarrollar las siguientes afecciones asociadas:

  • Algún tipo de cáncer intestinal.
  • Trastornos autoinmunitarios.
  • Fracturas.
  • Osteoporosis.
  • Aborto espontáneo.
  • Infertilidad.
  • Anemia.

 

Fuente : WEBCONSULTAS.COM